La parábola de la rana

Una circunstancia

Con orgullo y satisfacción, publico la primera entrada escrita por alguien que se ha cruzado en mi vida y ha querido aportar su granito de arena al blog; o sea, estreno la sección Circunstancias.

En este caso, la persona no sólo se ha cruzado en mi vida; ha sido durante toda ella mi segundo padre afectivo y mi padre cultural. Así que cuando leáis algo mío y no os guste, podéis echarle la culpa también a él.

Como algunos ya sabréis, estoy hablando de mi tío, Rafa Higón: persona interesante en múltiples facetas y con un valioso cajón lleno de textos que podrían ser publicados. Por tanto espero, más pronto que tarde, volver a tener el placer de publicarle algún texto más.

Con vosotros…

La parábola de la rana

No ha mucho, se cuenta de una rana
Muy curiosa, que al saltar una cerca
Y tropezar con una palangana
Le dio en pensar que era una gran alberca.

Sin dudarlo la rana ya se lanza
al agua limpia, pura y cristalina
Y con gusto da comienzo su danza
Nadando placentera en sin par tina.

De improviso se ve nacer un fuego
Debajo del caldero donde nada
Pero la rana sigue con su juego
Ignorante, feliz, despreocupada.

Muy lentamente el agua ya se templa
Con gran satisfacción para la rana
Que en este baño tibio contempla
Relajarse y gozar de buena gana.

Ahora la temperatura aumenta
Y aunque resulta no tan placentero
Nuestra incauta ranita se contenta
Pensando que es efecto pasajero.

En su cuerpo comienza la fatiga
Por efecto del agua tan caliente
Adormecida y medio inconsciente
No tiene fuerzas y deja que siga.

Ahora la marmita está que arde
El cerebro de alarma ha dado aviso
Aunque para el batracio es ya muy tarde
Pues se va a transformar de rana en guiso.

Así murió la rana en agua hervida
Y aunque pudiera parecer rareza
Dejándose llevar por la pereza
Lo perdió todo, incluso la vida.

Por contra si en el agua caliente
Este animal de golpe hubiera entrado
Saltando sin dudar para otro lado
Hubiera huido convenientemente.

Esa es la peculiar conducta humana
Cuando muy lenta es la transformación
Con la costumbre y la rutina vana
Hace imposible cualquier reacción.

Parábola que excite a la memoria
Y a mirar derredor por ver si encaja
En esta sociedad que se relaja
Como la rana tonta de la historia.

El poema está basado en el famoso cuento “La rana que no sabía que estaba hervida” de Olivier Clerc.

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  1. Bitacoras.com - 21/06/2014

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