El 15M y el TTIP: brújulas de la nueva política española

Una posible circunstancia

Estamos a punto de llegar a la elecciones de mayo y parece que todo está más disputado que nunca pero es que además, el viejo eje político izquierda-derecha, está siendo cuestionado por algunos de los jugadores importantes de cara a esos comicios. Las fuerzas relativamente nuevas que quieren “asaltar el cielo” o ser “el cambio sensato”, huyen en la medida de sus posibilidades de dicho eje nacido en la Revolución francesa.

La huida ante este eje viene precedida por esa bomba de tiempo que cumplirá cuatro años este 15 de mayo. Cuando se plantó esta semilla detonante, parecía que después del proceso de siembra no surgiría la cosecha; hubo una etapa de duro y frustrante desierto que anunciaba un posible fracaso; pero las primaveras están o para hacer brotar o para recoger los primeros frutos. Y ese brote asomó en el mes que suele asomar más vida, en mayo, otra vez mayo pero de 2014. Ahora uno puede tener dudas de cuántos kilos se recogerán en la primera cosecha pero que la siembra no fracasó es evidente. De ese mayo de 2014 salió un escenario político nuevo, interesante y volátil.

Ese nuevo escenario parecía querer rechazar el viejo concepto izquierda-derecha pero si rascamos un poco en ese rechazo, el 15M no estaba haciéndolo en su totalidad. Una explosión que aumentó la conciencia política de miles de españoles de manera notable, es imposible que renuncie a reconfigurar ese viejo eje que marca toda la política de Occidente. Lo que pasa es que el viejo eje se trastoca cuando entra de pleno uno nuevo, que condiciona lo anterior: el, tan en alza, eje nuevo-viejo. Esta innovación en el tablero político rechaza el concepto izquierda-derecha, en tanto en cuanto se han convertido en etiquetas marketinianas para disimular el anquilosamiento de lo viejo, donde ante una crisis del capitalismo (eje derecho), la vieja izquierda ya no se plantea transformar este sistema o por lo menos ponerlo en vereda.

Si tuviera que ahondar un poco en lo que representa el eje nuevo-viejo, lo traduciría en eje regeneración-estatismo (estatismo como la resistencia de ciertas estructuras a auditar y modificar su funcionamiento); donde los representantes del viejo eje, más allá de sus ideologías, llevan años sin avanzar en temas de rendición de cuentas ante sus electores. Conceptos como primarias abiertas, revocatorios, auditorias públicas, referéndums…, han sido totalmente alienos a los partidos que han representado el poder en los últimos años. En este aspecto Podemos y Ciudadanos, junto con algunos pequeños partidos de la España periférica, han sido los grandes lectores de este nuevo eje que surgía y de ahí su irrupción.

Como veréis, tener en cuenta este nuevo eje puede ser muy positivo: ayudará a la transparencia, evitará apoltronamientos, quizá favorezca una mayor separación y control de los poderes internos… Cosas muy positivas pero al fin y al cabo es un eje político que tiene menos de ideológico que el eje izquierda-derecha. Quizá, que la regeneración y sus instrumentos para llevarla a cabo hayan sido tenidos mucho más en cuenta en los países del norte de Europa, ha hecho que allí el eje izquierda-derecha se aplique incluso en dos ámbitos distintos, el social y el económico; y que además se tengan en cuenta ejes diferentes, como el eje ecológico.

Aun con estas, el viejo eje izquierda-derecha se ha transformado y por mucho que Ciudadanos y Podemos quieran renunciar a él de cara a la galería, saben que sigue tan vigente como siempre. El propio 15M, con su crítica a la crisis económica diciendo que las cartas estaban marcadas a favor los mercados, expresaba que partidos como el Psoe o toda la socialdemocracia europea, habían dejado de ser izquierda al perder su crítica e intento de control del capitalismo. Porque si tuviera que definir en lo económico el eje izquierda-derecha de manera escueta, diría que es la eterna lucha entre una importante minoría que reclama desregulación económica, contra las mayorías populares que reclaman más derechos económicos y sociales. El 15M explicó correctamente que el actual Psoe está en la parte derecha del tablero y con un grave problema de estatismo, cerca del nivel del PP; es por ello que conceptos salidos de ese mayo de 2011 como bipartidismo o PPsoe, han calado tanto en la sociedad.

Como Podemos tiene buenos politólogos entre sus dirigentes, el remarcar la importancia del eje nuevo-viejo les hizo crecer de una manera espectacular. Ante el estatismo imperante, se dieron cuenta que tenían un eje entero para ellos en el que podían crecer a sus anchas. Pero tan vigente sigue el eje izquierda-derecha que, debido al discurso de crítica al capitalismo de Podemos, la derecha financiera reaccionó en la lucha por ese nuevo eje con amplios caladeros vírgenes; y vualá, Ciudadanos. Ciudadanos, que argumenta que no tiene financiación de estas élites, juega muy bien la partida, ya que sería contraproducente obtener muchos fondos de quienes antes financiaban a PP y Psoe. Pero es más probable que no les haga falta un gran apoyo económico, les sobra con un gran apoyo mediático constante y con que el economista principal del partido, Luis Garicano, haya sido desde siempre favorable a dichas élites; economista que concuerda con la nula crítica al sistema financiero por parte de Albert Rivera.

No todo son críticas a Ciudadanos por mi parte, tanto ellos como Podemos, deben demostrar a largo plazo, que más allá de lo ideológico, sus aspectos regeneradores son ciertos. Problemas como la regularización in extremis de la declaración de Hacienda de Monedero, por parte de Podemos; o la contratación como asesor del imputado por fraude Jordi Cañas y la cuenta en Suiza de Javier Nart, por parte de Ciudadanos; dan la idea de que deben ser partidos tan vigilados o más como los del clásico bipartidismo. Pero que un partido de derechas como Ciudadanos utilice las primarias (por ahora sólo para militantes) para elegir sus candidatos o que se plantee dogmas del eje derecho clásico como la iglesia, prostitución, dación en pago…, puede indicar una cierta distancia sobre el estatismo imperante. Por otra parte, que Podemos revolucione la izquierda estatal mediante primarias abiertas, votaciones y consultas online o financiación sin recurrir a financieras, indica que incluso con cosas mejorables, su ruptura con el estatismo es bastante amplia.

TTIP

Ahora bien, en un mundo global como en el que nos movemos y nos moveremos, si tuviera que elegir un elemento que pueda explicar el comportamiento de los distintos partidos, teniendo en cuenta tanto el eje izquierda-derecha como el eje regeneración-estatismo, utilizaría como clara referencia el TTIP. Para quien no sepa qué es el TTIP, Transatlantic Trade and Investment Partnership, es un tratado que quiere (des)regular las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos. Cuando digo que este tratado aúna estos dos ejes lo hago porque por lo que aboga este acuerdo transatlántico es, en lo económico, facilitar el comercio entre multinacionales de ambos lados del charco, evitando gran parte de la regulación de los estados “soberanos” de ambos continentes. Estados que aunque quisieran oponerse a algunas de las consecuencias que pudieran derivar de dicho tratado, lo tendrían difícil, ya que en el pack del TTIP, se incluirían unos tribunales supranacionales para mediar en estos conflictos; y estos tribunales, según lo que se sabe por ahora, no serían reglados ni por los estados democráticos ni por los parlamentos de la Unión Europea o Estados Unidos; sino por las propias corporaciones que están promocionando el TTIP.

Como veréis, más allá de que al TTIP se le puede colocar perfectamente en el eje derecho del tablero, su aplicación conlleva una opacidad muy amplia; y más teniendo en cuenta el hermetismo con el que se están llevando las negociaciones sobre cómo será la letra pequeña del tratado. Por tanto, también se le puede colocar en la parte del tablero que aboga por el estatismo; de ese lado de todas aquellas prácticas opacas que tanto el 15M en particular como la sociedad occidental en general abogan por abandonar. Prácticas que siguen ocurriendo, sobre todo, cuando favorecen a las élites, como es el caso de este tratado.

Considero al TTIP como la piedra Rosetta capaz de ayudarnos a leer los dos ejes de manera clara; y si entendemos que es un tratado que marcará toda la economía occidental a largo plazo, podríamos descifrar, también a largo plazo, cuáles serán los comportamientos de muchos partidos de ámbito español según su apoyo u oposición al TTIP. Es normal que haya partidos que por su ideología en lo económico puedan ver en el TTIP una opción factible para incidir en el neoliberalismo; pero en una época en que las palabras transparencia y regeneración están hasta en la sopa, hay que intentar observar entre líneas y ver quién está haciendo un uso más o menos sincero de ellas. Se da la paradoja de que entre los partidos supuestamente regeneradores hay varios que apoyan al TTIP; y llama la atención que ni siquiera expresen dudas o intención de abstenerse ante dicho tratado, cuando además de neoliberal, el otro gran adjetivo del tratado es, como no, opaco (ver vídeo).

Si hablamos de los apoyos concretos al TTIP, todos los partidos estatales y regionales de cierta importancia se han pronunciado mediante sus cúpulas o sus representantes en el Parlamento Europeo. Ningún partido ha expresado dudas, no hay ninguno que tenga una posición de abstención o de posicionamiento neutro a la espera de más datos; sólo hay unos que se oponen y otros que lo apoyan. Y de entre los que lo apoyan, todos rechazan un referéndum ciudadano sobre una legislación tan importante a largo plazo. Los partidos en contra con representación en el Parlamento Europeo son: Podemos, IU, ICV, Anova, ERC, EH Bildu, BNG, Compromís y Equo. Los partidos a favor: PP, Psoe, Ciudadanos, UPyD, Ciu y PNV. En este segundo grupo, donde no hay ningún partido que evite recurrir a financiación bancaria para sus gastos, tenemos a algunos como el Psoe, que de cara a la galería dice ser de izquierdas y estar aumentando su regeneración interna; u otros que tienen esta regeneración por bandera, como Ciudadanos y UPyD. Ante esto pueden surgir dudas sobre la profundidad de los discursos y de si estos partidos están haciendo una profunda cirugía regenerativa al sistema; o si, por contra, sólo proponen buenos maquillajes en pro de mantener un estatismo con una estética ahora demasiado sórdida.

La sociedad española empieza a estar preparada para afrontar cara a cara la letra pequeña de la política y decidir sobre su futuro, sin que nos traten como a un menor de edad necesitado de supervisión. Tenemos la tecnología suficiente para opinar y para tener buenas dosis de información sobre estos asuntos tan importantes; y, como sociedad, estamos en un momento nuevo que no tiene los miedos guerracivilistas que sosegaron los necesarios cambios de 1978. Este mayo de 2015, y de nuevo mayo, llegan unas elecciones en las que se disputa desde lo local a lo regional y habrá quien piense que el TTIP no influye en estos terrenos; pero, como he intentado argumentar, el TTIP abarca mucho y es una brújula que nos puede decir muchas cosas a la hora de orientar nuestro voto. Además, la historia también nos dice que en lo municipal y lo regional se dirime más poder que en ningún otro ámbito. Al fin y al cabo, el último régimen democrático español sin miedo al pasado nació dos días después de unas municipales.

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5 Responses to El 15M y el TTIP: brújulas de la nueva política española

  1. Pedro Fresco (@PedroFresco) 29/04/2015 at 21:17 #

    Hola Álvaro,

    Me gustaría hacer unos comentarios. Estoy muy de acuerdo con la primera parte y parcialmente con la segunda, pero mejor lo desarrollo.

    Primero un detalle. Creo que es confuso el uso que haces de la palabra “estatismo” para referirte a los partidos del sistema o del statu quo. Estatismo parece hacer referencia a la tendencia a usar el estado para hacer política y si se entiende así se malinterpreta tu intención (Podemos sería quizá más estatista que el PP, por ejemplo). Yo suelo usar statu quo para hacer referencia a esa idea.

    Respecto a la primera parte del texto, una pequeña crítica. Una cosa es que las élites económicas estén apostando por C’s (que es cierto) y otra es que C’s se una creación de las élites. Sé que no lo has dicho así pero es lo que se interpreta. No, C’s era un partido que quería dar un salto nacional porque veía que el PP y el PSOE perdían espacio y que UPyD no sabía aprovecharlo. La intención de C’s de saltar a la arena nacional ya se vio en 2013, antes de la existencia de Podemos. Otra cosa es que desde hace 3 ó 4 meses las élites hayan visto en ese partido que se asomaba por el “centro” la posibilidad de convertirlo en un dique anti-podemos (pues el PP y el PSOE ya no les valía para eso) y se hayan lanzado a apoyarlo masivamente.
    Creo que esto es importante para no confundir el origen de C’s y para poder equipararlo a otras realidades.

    Respecto al TTIP:

    Yo no sé si marcarlo como un nuevo eje es excesivo porque creo que lo que representa es un eje económico que ya existía: ortodoxia económica vs anti-neoliberalismo. No es el eje derecha-izquierda, no es el eje nuevo-viejo, ciertamente es un eje diferente, pero no es nuevo. Sin embargo sí que es muy relevante y cuidado, a pesar de lo que parezca por los partidos españoles que rechazan el TTIP la realidad es que son un grupo heterogéneo: Partidos como el Frente Nacional Francés o el Movimiento 5 Estrellas italiano también rechazan el TTIP, junto con la izquierda y los verdes.
    Luego hay otro grupo que digamos tiende a cierto “neutralismo” en la cuestión, que aceptan unas cosas pero rechazan otras. Aquí hay miembros del grupo socialista europeo (partidos como el PS francés se oponen a muchas cosas), partidos euroescépticos como el UKIP y también otros (UPyD, por ejemplo y en contra del apoyo total que se dice que otorga al TTIP, ha hecho muchas criticas al mismo, sobre todo por las formas pero también por el fondo).

    Yo no soy amigo de los tratados de libre comercio, aunque no soy un fanático opositor. Dos bloques como la UE y los EEUU podrían tener todavía más libre comercio que el que tienen (que es casi total) y en principio eso no debería suponer una distorsión, porque son países con economías parecidas, con derechos sociales, democracias, etc. Con quien no se puede tener libre comercio es con países semi-esclavistas. Yo no me opongo, pues, al libre comercio per se.
    El problema es que esto no se trata de libre comercio, se trata de que las multinacionales pongan las reglas y de eliminar regulaciones democráticas a ambos lados del atlántico. Este tratado reduciría las regulaciones al mínimo común e incluso menos, eliminando regulaciones sanitarias y democráticas aquí o bancarias en los EEUU (que son mas estrictos que nosotros en este tema). Y eso no puede ser, porque esto incide en el modelo del desastre que estamos viviendo, en esta estructura de enorme desigualdad que estamos generando.
    Yo quiero libre comercio, sí, pero siempre que sea COMERCIO JUSTO. Esa es la clave, que sea un comercio para favorecer la especialización, el desarrollo de empresas y los intercambios comerciales, y que ayude al desarrollo mutuo. El TTIP no hace nada de eso, al contrario, parece seguir la senda de tantos otros tratados de libre comercio que solo han valido para que las grandes empresas abaraten costes y obtengan poder.

    Saludos,

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  2. Posibles alianzas en las futuras Cortes Valencianas - 21/05/2015

    […] probablemente ahondaría en cierta regeneración y mejoría democrática, en contrapartida con elestatismo y la opacidad a la que estamos acostumbrados. Y como es de suponer, el Partido Popular se opondrá en la medida […]

  3. ajibars | Posibles alianzas en las futuras Cortes Valencianas - 15/05/2015

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